
Más allá del pinar encuentran una pequeña playa de guijarros fácilmente alcanzable a pie; óptima para las familias con niños, posee duchas y la profundidad del mar avanza de manera gradual, aunque cuando te cubre hasta la mitad del cuerpo hay que llevar un poco de cuidado por la presencia de rocas. Queriendo pueden usar las grandes escaleras para entrar y salir del agua.
Siguiendo adelante, una vez pasado el bar con terraza donde cuando ero jovencita amabo escuchar en el jukebox a Umberto Tozzi con sus “enamorados” (Gli Innamorati), llegamos a “I Topolini”: El nombre deriva de la forma, parecida a las orejas del ratón Mickey que en Italiano se llama “Topolino”. Debajo de las “orejas del ratón” hay bancos al cubierto para sentarse y cambiarse, además que duchas y un retrete. Toda esta zona está frecuentada por chavales, el agua cubre y se entra en el mar por las escaleras, así que las “orejitas” las recomiendo sólo a los buenos nadadores y a gente que no le asusta el jaleo juvenil.
Foto/ Flickr
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