
La verdad es que paseando en barco por los canales, también tendremos la oportunidad de ver los “barcos vivienda” de esta preciosa ciudad. Queriendo también es posible alojarse en una de estas casas, aunque cuesta bastante caro, a partir de los 200 Euros; la otra opción es dormir en una habitación en un barco hotel o compartir uno de los barcos con otras personas.
Lo que no puede faltar es una visita al Houseboat Museum, el Museo Casa Flotante, un viejo barco de carga del 1914, sucesivamente convertido en vivienda y finalmente, en 1997, en museo; es, de hecho, el único museo de barco vivienda en el mundo. Se encuentra cerca de la casa de Ana Frank y tendrán la posibilidad de ver con sus propios ojos como se vive en una casa barco y aprender como se solucionan las necesidades (el baño, el tamaño, la electricidad…); podrán tomarse un capuchino o un chocolate caliente y comprar algún libro sobre casas flotantes en su tienda.
No se a ustedes, pero a mí me han entrado ganas de vivir en una casa así.
Vía/ diariodelviajero.com
Foto/ Flickr
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